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El periodismo deportivo se adapta en tiempos de pandemia

Nuevos contenidos, adaptación de las redacciones, teletrabajo, muros de pago… fueron algunos de los temas que se trataron en el pionero foro virtual que organizó el diario Marca y que contó con periodistas de 16 países.

Algunos de los periódicos deportivos más prestigiosos del mundo se dieron cita a lo largo de tres días en un foro internacional organizado por Marca. El objetivo de este encuentro fue el de debatir y reflexionar acerca del panorama actual y futuro de los medios de comunicación especializados en deportes, poniendo especial atención en los periódicos en su versión impresa.

Este evento virtual sin precedentes fue un lugar de encuentro donde compartir ideas, reflexiones, experiencias y análisis entre todos los asistentes: un total de 16 periodistas de tres continentes diferentes y procedentes de medios como Olé (Argentina), The Guardian (UK) o The Star (Kenia).

La conclusión a la que se llegó durante estas jornadas fue que “no hay solo crisis, sino la posibilidad de reinventarse” aunque también se confirmó la pérdida en ventas de los periódicos debido al confinamiento. Además, se compartieron ideas más corporativas como que hay que mejorar la imagen de marca para combatir la desinformación. Piensan que hay que encontrar nuevos espacios y soportes en los que contar historias, que es necesaria una apuesta firme por nuevas narrativas quizá no tan vinculadas a la actualidad y que se debe crear comunidad.

Juan Ignacio Gallardo, director de Marca, hablaba de la necesidad de conocer a los lectores y aportarles el contenido que demandan. “Debemos aprender que ya no es lo que nosotros queramos transmitir, sino que la demanda de la audiencia es lo más relevante”, aseguraba Gallardo quien también alabó el trabajo de los periodistas quienes, a pesar de trabajar desde casa hacen “un trabajo de 10 gracias al apoyo técnico de la empresa”.

La falta de eventos deportivos ha hecho que la agudeza de los periodistas se haya tenido que desarrollar buscando temas nuevos. “En nuestro periódico las páginas deportivas están reducidas, hay un impacto editorial, ante la ausencia de deporte hay más piezas sobre la nostalgia, efemérides, acontecimientos históricos… y eso ha cambiado nuestra manera de actuar”, aseguraba Sid Lowe, corresponsal de The Guardian.

Pero no solo los contenidos han cambiado, también lo han tenido que hacer las redacciones. En este aspecto Víctor Serpa (A Bola) afirmó que “hemos encontrado la solución de teletrabajar. Hemos hecho una estructura informativa creativa que nos ha dado la posibilidad de hacer el periódico en contacto entre todos, aunque con grandes precauciones. Creo que los periodistas deportivos han encontrado otra forma de llegar a su público, es un momento muy creativo. Muchos entrenadores portugueses han estado escribiendo una página sobre lo que creen que será el fútbol en el futuro. Los protagonistas de los grandes equipos hablan sólo en la televisión, deberían tener en cuenta a toda la industria”.

En este mismo sentido, Bernardo Ribeiro (RECORD) explicaba que pudieron llevarse “los ordenadores y trabajar sin problemas desde casa. Conseguimos organizar la redacción, pero fue muy complicado. Ahora estamos con cuatro redactores jefes en la redacción y algunos editores, pero la mayoría sigue en su casa hasta que la situación se pueda normalizar”.

La crisis económica que viene ligada a la pandemia, se refleja en los medios de comunicación en una falta de inversión publicitaria. A pesar de que los periodistas no fueron muy optimistas en este aspecto, aseguraron que la solución que se vislumbra son los muros de pago. Para Fredic Hermel, de L’Equipe, la clave en su diario fue que “una de las primeras decisiones en la crisis fue ofrecer una suscripción muy barata. La gente tenía mucho tiempo libre para leer y fue una buena manera de conquistar buenos lectores. Esos suscriptores pueden tener luego el periódico de papel, íntegro, con el mismo diseño, en pdf en la web. Porque hay mucha gente que añora el formato”.

El coronavirus golpea al papel: diarios y revistas dejan de imprimir en Latinoamérica

por Consuelo Ferrer

La última vez que el diario La Discusión dejó de circular en Chillán, una ciudad de la zona centro-sur de Chile, fue en 1939, luego de que un terremoto de magnitud 8.3 matara a casi 30.000 personas en el país y destruyera la redacción. Fue la primera y única interrupción del segundo periódico más antiguo del país desde su fundación en 1870. Eso hasta que apareció el COVID-19.
El 24 de marzo, la portada del diario decía “el papel en pausa”. “La pandemia mundial del coronavirus y su fuerte impacto en nuestra ciudad nos lleva a tomar una de las decisiones más difíciles de un medio periodístico impreso: suspender la circulación de su edición de papel. Una medida extraordinaria, para una situación extraordinaria”, se leía.
Desde el inicio de la pandemia, Chillán se convirtió en una de las primeras ciudades con cuarentena total. “Eso fue significativo, porque no había circulación y la movilidad estaba limitada”, explica el director de La Discusión, Francisco Martinic. “También teníamos el objetivo de cuidar la salud de todos nuestros colaboradores. Ahora estamos evaluando cuándo se va a retomar, pero no tenemos una fecha cierta”, dice.
Lo que pasó en La Discusión no es una excepción. En Chile se dejó de imprimir el diario gratuito Publimetro a mediados de mayo y se informó el fin de la edición en papel de dos revistas de Grupo DF: Capital, una publicación de negocios, y ED, una de decoración. En el Grupo Copesa se barajó la posibilidad de reducir las ediciones del diario La Tercera al fin de semana y de terminar con la edición impresa de La Cuarta, un periódico popular de gran lectoría. Finalmente la empresa se retractó.
“Pareciera que la COVID-19 ha adelantado el fin de los diarios impresos, pero se trata de una tendencia presente”, dice Pedro Aguiar, profesor de Periodismo Latinoamericano de la Universidad Federal Fluminense de Brasil. “El formato periódico impreso está en crisis hace ya dos décadas, pero se ha acentuado en los últimos años, aun antes de explotar la pandemia. Hemos visto un número expansivo de cierres, pasajes al ‘solamente digital’ y dilataciones de periodicidad, sobre todo de diarios a semanarios”, cuenta.
Ya antes del virus, muchas publicaciones históricas de América Latina habían desaparecido. En Brasil, cuenta Aguiar, en los últimos dos años se contabilizó el cierre de más de 20 diarios locales, mientras otros 14 dejaron de imprimirse para operar solo en digital. Con la llegada del coronavirus, la situación recrudeció.

tapasdiarios EBEn Bolivia, tanto Los Tiempos de Cochabamba como Página Siete de La Paz y El Deber de Santa Cruz de La Sierra vieron afectadas sus ediciones en papel. “En una primera etapa suspendimos la impresión totalmente, pero después volvimos con una edición semanal reforzada y el miércoles sacamos la sexta”, precisa la jefa de redacción del periódico cruceño, Mónica Salvatierra.
“La cuarentena total estaba prácticamente en puertas y ya habían restricciones de circulación que hacían mucho más complicado el manejo de recursos humanos”, explica. “Ha sido un golpe duro, porque la publicidad que va en el impreso es la fuente más grande de ingresos. Al haberla suspendido por cuatro semanas, quedamos prácticamente sin ingresos. Ahora estamos en una etapa de ascenso, con la esperanza de que pronto podamos volver a publicar diariamente”.
En Uruguay, El Observador redujo su periodicidad desde el diario a una edición ampliada de fin de semana. “Los tiempos extremos que vivimos nos llaman a adelantar esa transformación que imaginábamos para fin de este año, de una forma más progresiva”, explicó el director Ricardo Peirano en un editorial.
En Brasil, en tanto, se suspendió la impresión del diario popular Aquí, de Recife, y la editora Globo dejó de imprimir seis revistas mensuales. En Colombia también dejó de circular Publimetro y en México La Crónica de Hoy paró tres ediciones locales en el CDMX, Guadalajara y Pachuca de Soto.
Según Aguiar, esto es especialmente difícil para los diarios populares y los de circulación gratuita, que generalmente no ofrecen suscripción y dependen de la venta en kioscos, la distribución en calles o el transporte público. “En una situación de pandemia y aislamiento social, no es difícil de imaginar que resulta casi imposible hacerlo. Los anunciantes lo saben, y también están sin vender, por eso los ingresos con publicidad se desplomaron”, acota.
“Con los deportivos es aún más complicado, ya que los eventos que componen su pauta diaria se han interrumpido del todo. Es como hacer un diario de playa en una edad de hielo. Acá el diario Lance!, que tiene ediciones para Río y São Paulo, suspendió el impreso desde marzo”, agrega. En México se dio fin a la edición en papel del deportivo Récord, lo que fue anunciado por el director de TVyNovelas, Gilberto Barrera, al informar que “comenzará un nuevo ciclo”.
Mientras algunas publicaciones como Récord y El Observador aceleraron sus procesos de transformación y asumieron un cambio permanente, muchas otras aseguran que las suspensiones son temporales. “Yo lo dudo”, opina Aguiar. “Creo que casi ningún diario que deje de salir en la pandemia va a volver después”.
En las redacciones, lo que circula es la sensación de que no se “volverá” a lo mismo de antes, principalmente porque ha habido una subida drástica en el tráfico online. En el caso de La Discusión de Chillán, pasaron de un total de 300.000 visitantes únicos al mes a más de 750.000. “Estábamos en un proceso de digitalización y esto hizo que se acelerara”, dice Martinic.
“Las visitas han subido en más de un 50%”, detalla por su parte Salvatierra desde El Deber. “Seguramente va a haber un replanteo de contenido, porque si ahora tenemos prácticamente todas las fuerzas volcadas a la web, tendremos que mantener ese nivel de exigencia. Eso va a significar una reorganización de la redacción para seguir fortaleciendo la web sin descuidar lo otro”, dice. “Cuando volvamos, yo pienso que todo va a ser nuevo”.

Los medios impresos están habilitados para circular en todo el país

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) recuerda que la circulación de los diarios y las revistas está garantizada en todo el país, y que el acceso a los medios de comunicación es un derecho fundamental de los ciudadanos para que puedan estar informados y tomar decisiones. 

En un contexto como el que estamos viviendo, con la pandemia global del coronavirus, trabar o impedir la circulación de los medios es atentar contra el derecho ciudadano a estar informado, y por ende afectar el acceso a información vital sobre la salud de la población y sobre los cuidados que hay que tener para combatir al virus.

Este derecho no sólo está amparado por la Constitución Nacional, sino por lo determinado expresamente por el Decreto de Necesidad y Urgencia 297/2020, que reconoce a los medios de comunicación como actividad esencial en el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio. Esta norma incluye a todas las actividades relacionadas con la función de los medios: la impresión, la distribución y la venta en kioscos o por canillitas en la calle.

Cualquier medida restrictiva que afecte la circulación o distribución y venta de ejemplares impresos o su ingreso en una localidad o provincia no solo vulnera lo establecido por la normativa específica de la pandemia, sino que además desconoce los principios elementales de libertad de prensa expresados por los artículos 14 y 32 de la Constitución Nacional.

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En las últimas semanas, se conocieron medidas restrictivas a la circulación y/o venta de medios locales y nacionales en algunas localidades de la Provincia de Buenos Aires. Y el fin de semana pasado se impidió el ingreso de ejemplares de medios nacionales a la Provincia de San Luis a través de los pasos terrestres habilitados.

En el caso de San Luis, de acuerdo a lo denunciado por distribuidores y vendedores, en días pasados se les impidió el ingreso de diarios y revistas en los tres pasos fronterizos: La Punilla, Justo Daract y Vizcacheras. Situaciones similares se vivieron en algunos municipios de la Provincia de Buenos Aires y de otras provincias. Algunas de estas situaciones fueron corregidas pero otras subsisten, lo que nos lleva a alertar a las autoridades sobre esta grave anomalía. 

Estas decisiones arbitrarias vulneran, además de la letra constitucional, la de los tratados internacionales de Derechos Humanos de los que la Argentina es parte, al imposibilitar a los ciudadanos el acceso a la información provista por los medios impresos.

Trabajo argentino para el mundo

El director de Le Monde Dipliomatique Cono Sur, José Natanson, cuenta el nuevo trabajo que realizan en la producción de Atlas con desarrollo de infografías y cartografía y asegura: “Somos la única editorial que hace ese trabajo en Argentina”. Lanzan dos por año, se venden en kioscos y se exportan a Europa.

Pasar de un diario a un mensuario cambia la cabeza de cualquier periodista. Y José Natanson no es ajeno a ello: antes de ser director de Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur, trabajó varios años como redactor y editor en Página/12, donde aún publica columnas con frecuencia. Desde 2011, coordina los contenidos de esta licencia francesa, y asegura que ese cambio le permitió “ver los temas con más calma y reflexionar más sobre ellos. Si hay temas en los cuales no tenemos nada interesante para decir ni que nos diferencie de otros medios, lo dejamos pasar. Tratamos los temas que nos parecen importantes para el público, pero también sobre los cuales creemos que podemos aportar algo diferente”. Su fuerte es el análisis político internacional.

Atlas y libros

Hace más de cinco años, desde El Diplo lanzaron una colección llamada Explorador. Eran bookazines y cada uno de ellos estaba dedicado a un país; la edición tenía información y un profundo análisis cultural y político de cada nación. “Una vez que se acabaron los países, empezamos a hacer otras cosas. Empezamos a publicar nuestros Atlas, que en general eran traducciones de atlas que se hacían en Francia: geopolíticos, del medio ambiente, de religiones, de economía crítica. Eran franceses, pero hace un tiempo empezamos a producir localmente nuestros propios atlas”, dice Natanson.

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Ya produjeron en el país un Atlas de la democracia argentina, de la revolución rusa, de la educación, de las mujeres y del peronismo: “Actualmente estamos trabajando en un atlas de capitalismo digital y otro sobre la desigualdad. La idea es hacer dos por año”, adelanta Natanson a EL BOLETÍN. Este nuevo formato presenta un desafío: “Es un trabajo muy grande que no se suele realizar acá. Hay poca experiencia periodística aquí de trabajo con cartografia, con gráficos, con mapas. Es carísimo hacerlo porque, salvo La Nación que lo ha desarrollado, en el país hay poca experiencia. En los Atlas participan periodistas, especialistas, infógrafos, estadísticos, sociólogos. Los mapas parecen una boludez, pero son un trabajo muy complejo que requieren, además, un gran chequeo de datos”.

Esos Atlas se venden en kioscos y librerías, pero como Capital Intelectual (la editorial dueña de El Diplo) también sumó España a su distribución. Para abril estaba previsto que salga el Atlas sobre capitalismo digital, pero debido a la pandemia se postergó su salida.

Lentes expuestos

Al igual que los canillitas, los fotógrafos tienen que realizar su trabajo en la calle. La forma de ilustrar la cuarentena es concurrir a hospitales, barrios y transitar distintos rincones para mostrar con imágenes el efecto de la pandemia.

El home office no es posible para todos. Tal es el caso de los fotoperiodistas que con la llegada de la cuarentena y el COVID-19 vieron alterada su rutina de trabajo, además del peligro de la exposición.

Foto y alcohol

Pedro Castillo, fotógrafo del diario La Voz del Interior de Córdoba, relató en un video realizado para el sitio web del matutino, cómo es trabajar en tiempos de cuarentena: “Me dirijo al Hospital Rawson,  por eso al barbijo sumé unos lentes como protección, para comenzar con la cobertura de las carpas de pacientes con coronavirus. La importancia que tiene nuestro trabajo en esta pandemia, es poder ser los ojos de la gente. Creo que tenemos una responsabilidad muy grande en mostrar lo que sucede en las calles”, explica el profesional

Cuidarse está primero

No todos los medios tienen cuentan con las mismas posibilidades. Es el caso del diario Tiempo Argentino: “Nuestra situación es bastante particular porque somos una cooperativa. El retiro mensual (de efectivo)  que tenemos es una tercera parte de un sueldo más o menos razonable de cualquier redactor. La mayoría no cuenta con un buen sistema de salud que lo contenga. Entonces con este panorama sumado al sentido común se optó como prioridad cuidarnos”, explica el subeditor de fotografía del matutino Edgardo Gómez.

Con la intención de seguir editando el diario y cuidar la salud, la cooperativa restringió el pedido de fotógrafo para las distintas secciones. No se realizan entrevistas y se cubren solo cuestiones muy puntuales.

“Esto nos obliga si o si a tener que recurrir a las agencias que son AFP y Télam, con la buena noticia de que esta última está dando servicio (de fotos) de forma gratuita y es muy necesario porque tenemos un gasto menos”, explica Gómez.

Para colmo de males, el sistema de red del diario se infectó con un virus, no el corona, sino uno cibernético: “Esto nos limita más que antes. Estamos tratando de resolverlo pronto para poder trabajar con más aire. Mientras tanto estamos esperando poder salir cada vez un poco más seguido”.

Nota completa en revista El boletín de mayo.

 

Premio Mundial de Libertad de Prensa

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa no solo cave destacar la importancia de respetar la libertad de expresión y para concienciar sobre los problemas que hay a la hora de comunicar, la pandemia mundial del coronavirus es una oportunidad para valorar el trabajo de los periodistas, quienes al igual que otros trabajadores esenciales, arriesgan su vida y su salud para mantener informada a la gente.

La periodista de investigación colombiana Jineth Bedoya Lima fue galardonada con el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO-Guillermo Cano 2020. La labor periodística de Bedoya Lima se ha centrado en el conflicto armado y el proceso de paz en Colombia y en la violencia sexual contra las mujeres.

Ella fue víctima de violencia sexual en el año 2000, cuando fue secuestrada y violada en relación con una investigación sobre el tráfico de armas que estaba llevando a cabo para el diario El Espectador.

Tres años después, cuando trabajaba para el diario El Tiempo, fue secuestrada por militantes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “El coraje y el compromiso de Jineth Bedoya Lima, doblemente expuesta a riesgos inaceptables como mujer y como periodista, inspiran un profundo respeto”, dijo Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO.

 

La crisis del sector en Latinoamérica

Con la implementación de la cuarentena a nivel mundial miles de canillitas se vieron afectados sus ingresos. Uno de los puntos mas complicados es Perú donde murieron cuatro canillitas y quince afectados  por  Covid-19.

Desde el inicio de la pandemia, aseguran que en Latinoamérica las ventas cayeron más del 50%, dando un golpe dura a todo el sector que todavía no saben cómo será la postcaurentena.

José Perales, secretario General de la Federación Unión Nacional de Expendedores y Voceadores de Diarios, Revistas y Loterias de Perú (UNIDIARIOS), confirmó a EL BOLETÍN lo grave que es la situación en su país: “Hasta el momento tenemos cuatro compañeros fallecidos y aproximadamente 15 contagiados por coronavirus”. A fines de abril, fue el primer país que registró canillitas infectados y víctimas de este virus por cumplir su labor. Las muertes ocurrieron en Lima (en los barrios de La Victoria y el Callao) y en otra provincia del interior del país. Al cierre de esta edición, estaban por realizar una presentación ante la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Lima.

Perales reconoce que hasta el momento “no hemos querido denunciar fuertemente porque hay compañeros que dicen que hay miedo en los clientes de que se puedan enfermar con el diario. Eso no es así, eso está descartado; el tema no es el diario, sino el contacto que se tiene con el público”.

La explicación que da Perales es que hubo una mayor afluencia de público en distintas zonas del país: “No hay conciencia de la gente no cuida la distancia en los mercados, hay mucha afluencia de público. Quien vende diarios está en los mercados porque donde no hay gente no se vende nada”.

En Perú las ventas cayeron más de un 60% y de casi 30.000 canillitas, “sólo trabaja el 50%”, esto refleja la situación complicada en dicho país.

La situación en México

El secretario General de la Asociación Nacional de Uniones de Voceadores de México, Héctor Molina, asegura a nuestra revista que en su país “las ventas cayeron un 75 por ciento.Si no tenemos circulación de gente, no tenemos venta”.  En México son “más de 25 mil voceadores”, pero apenas tenemos 14.500 agremiados. Allí, “las autoridades municipales han respondido y dan asistencia alimentaria; una bolsa de alimentos con comida que dura una semana”. En algunas zonas se entregan semanalmente y en otras quincenalmente. La cuestión económica  se abordará cuando finalice el periodo de aislamiento: “Económicamente necesitamos apoyo, pero la directiva nacional es que lo primero es el sustento alimentario para nuestras mesas de hogar y de familia. Lo económico será justo cuando tengamos que volver a realizar nuestra actividad, ahorita estamos más preocupados por darle una despensa alimentaria a nuestros compañeros”.

Del otro lado de la Cordillera

Ana González, presidenta de la Confederación de Suplementeros de Chile, afirma a EL BOLETÍN que la actividad en su país ya se encontraba “muy complicada y a la baja por el estallido social que tuvimos en octubre del año pasado” y tienen un gran problema porque los diarios de circulación nacional “planean salir solo sábados y domingos, y que en algunas zonas durante la semana sólo haya diarios locales. El tema es que hay muchos municipios donde únicamente salen los periódicos de circulación nacional”. “Cuando volvamos, considero que no vamos a volver todos porque la mayoría de los que no están trabajando son adultos mayores. No hay recambio generacional en los puestos, y los jóvenes no están tomando las postas de ser suplementeros porque tienen su profesión y están dedicados a su actividad. Creemos que vamos a sufrir una baja considerable dentro de los asociados. Somos 4800 en este momento, pero cuando volvamos no sabemos cuántos regresaremos”, concluye González.

Los canillitas y su rol solidario

En estos tiempos difíciles el pueblo argentino siempre se caracterizó por su solidaridad. Los canillitas luchadores incansables no son la excepción y están siempre dispuestos a dar una mano. Estas son historias que reflejan su predisposición para quienes más lo necesitan.

El cliente te acompaña

“Me nace ayudar a alguien que necesita una mano. Confío mucho en el cliente, sé que me acompaña durante todo el año y entiendo que es el que más tenemos que cuidar. La mayoría de mis compradores son personas mayores; estimo que un 85 o 90 por ciento lo son”, por este motivo Gustavo vio necesario al comienzo de la pandemia entregarles a cada uno de ellos una tarjeta con su teléfono y datos de sus redes para que lo puedan contactar por si necesitaban algo más allá de diarios y revistas.

Pago tus cuentas

Haroldo Botaro es cliente de Gustavo. Todas las mañanas, el vendedor le lleva el diario Clarín a la puerta de su casa. Al igual que muchos adultos mayores, Haroldo vive solo y su familia más cercana se encuentra en la otra punta de San Nicolás, por lo que a la hora de pagar los servicios de su vivienda se vio en un problema.

“Charlando con este hombre, me contó que no sabía cómo pagar el gas porque en ese momento no habían abierto los Rapigagos ni los Pago Fácil. Muchos de los lugares en los que se podía abonar las boletas solo aceptaban débito, y Botaro no maneja tarjetas. Entonces le ofrecí abonar el servicio con mi cuenta de Mercado Pago. Hice la transacción, le imprimí el recibo y se lo llevé. También le pague la luz y evité que se mueva de su casa”, relata Gustavo.

Este canillita está atento a la necesidad del otro y es por eso que muchas veces oficia de conector entre alguien que necesita algo y otro que lo tiene: “Quizás como yo no puedo resolver el pedido de alguien, busco a ver quién puede hacerlo. Me pasó con un vecino que perdió a su perro y me llamó a mi casa para ver qué podía hacer. Le propuse que intente publicarlo en redes sociales”. Y agrega: “Me pasa seguido de que la gente acuda a mí para pedirme ayuda. Yo lo hago contento”.

Pero ahí no termina la ayuda, el canillita también recibe llamados de hijos que le encargan desde publicaciones hasta diligencias para llevar a sus padres mayores de edad: “A mí no me cuesta nada hacerlo”, reafirma Del Pozo.

Más historias como estas se ven reflejadas en la revista El Boltín de mayo, y dan esperanza para todos aquellos que esperan una mano amiga.